Los datos de comportamiento de Skokka Colombia entre abril y julio de 2026: la demanda por escorts masculinos y personas trans pesa ya el 14%, con diferencias enormes entre ciudades, en un oficio que el debate público sigue imaginando en femenino.
Si le preguntas a cualquier extraño qué género vende más sexo en Colombia, la respuesta más frecuente serán las mujeres: es la figura que todo el mundo tiene en la cabeza: la de las telenovelas, los titulares de la noticias y la conversación pública. Los datos de nuestros usuarios cuentan algo más. Entre abril y julio de 2026, casi una de cada siete búsquedas con categoría definida en Skokka Colombia apuntaba a un hombre o a una persona trans.
Los escorts masculinos concentran el 7,2% de esas búsquedas y las personas trans el 6,8%, de modo que juntos suman el 14%: unas 592.000 sesiones en cuatro meses, con la demanda masculina apenas un paso por delante. Las mujeres siguen dominando con el 78,7%, y el 7,4% restante se reparte entre encuentros y masajes, dos categorías que no declaran género
Lo que muestran los datos
Las cifras salen de los reportes de audiencia del propio Skokka: La base son 4,24 millones de sesiones con categoría informada en el período, sin muestreo.

El orden también dice algo. Que los escorts masculinos aparezcan por delante de la categoría trans rompe el supuesto de que el trabajo sexual masculino es cosa de cuatro anuncios perdidos: en Colombia son 304.000 sesiones en cuatro meses. Detrás de las mujeres, hombres y personas trans se reparten un espacio casi idéntico, y ninguno de los dos cabe en el margen de error.
La oferta va por el mismo camino, y más lejos: entre los anuncios publicados, los perfiles masculinos son el 11,1% y los trans el 10,2%. Uno de cada cinco avisos con categoría no es de una mujer. Hay más diversidad en el escaparate que en la búsqueda.
El mapa no es parejo
El promedio nacional, sin embargo, esconde ciudades que se comportan de manera muy distinta: en Cúcuta el 30,2% de las búsquedas con categoría no busca a una mujer y en Medellín el 30,1%, mientras que en Cartagena la misma cifra cae al 11,7% y en Soacha al 11,3%. Entre la primera y la última hay casi el triple de diferencia, dentro del mismo país y en el mismo período.

Esas ciudades tampoco se parecen entre sí por dentro. Medellín es plaza masculina, con el 17,8% de su demanda en escorts masculinos frente al 12,3% en personas trans; Cali invierte el orden y lo exagera, con un 15,0% trans que dobla al 7,6% masculino; Cúcuta, en la frontera, reparte casi por mitades. Qué hay detrás de esas diferencias es otra pregunta que una dimensión de navegación no responde, aunque encaja con lo que se sabe de cada plaza: turismo, tamaño de la escena LGBT local, tradición de organización comunitaria. Hablar de «el mercado» colombiano en singular borra una variación que va del 11% al 30%, y con ella borra a las trabajadoras y trabajadores que la sostienen.
La categoría trans crece tres veces más rápido
Ese 6,8% tampoco está quieto. Comparando trimestres completos y equivalentes, abril a junio de 2025 frente al mismo trimestre de 2026, las sesiones dirigidas a la categoría trans crecieron un 29% y las dirigidas a escorts masculinos un 11%. Las dos se miden igual y en el mismo período, de modo que la diferencia de ritmo no depende de cuánto haya crecido el sitio por su cuenta.

La subida se reparte a lo largo del trimestre y no depende de un pico puntual. Lo que estos datos no dicen es por qué ocurre: una categoría puede crecer porque la busca más gente o porque hay más anuncios publicados en ella, y un reporte de navegación no separa las dos cosas. En cualquiera de los dos casos, es el segmento que más rápido gana espacio dentro de la demanda colombiana.
Por qué ese 14% cambia la conversación
Un mercado donde ejercen hombres y personas trans, y con clientes que los buscan, se parece al resto de la economía de servicios más de lo que admite el imaginario. La discusión legal colombiana, en cambio, sigue planteándose en femenino.
En 2010 la Corte Constitucional reconoció que el trabajo sexual puede ser una relación laboral con todos sus derechos cuando se dan las condiciones de un contrato, y lo dijo en neutro: habló del trabajador y de la trabajadora, sin atar la protección a un género. En 2017 repitió que ejercer la prostitución no está penalizado y que es una actividad económica lícita. El marco existe. Lo que falta es una conversación que quepa dentro de él.
Porque cuando el debate da por hecho que esto lo hacen solo mujeres, deja fuera a los hombres y a las personas trans que también lo ejercen. Y con ellos, su salud, su seguridad y su estigma, que no son los mismos. Los datos no arreglan la omisión, pero la ponen a la vista, y de paso muestran que no pesa igual en Medellín que en Cartagena.
El teléfono como vitrina
Que esto aflore ahora tiene bastante que ver con el soporte. Una plataforma de anuncios es una vitrina abierta: cada quien publica en su categoría, pone sus condiciones y no necesita a nadie que decida quién entra. Para trabajadores masculinos y trans, mucho menos visibles que las mujeres en los circuitos de siempre, esa vitrina abarata la entrada y le pone número a una demanda que antes no se contaba.
Con las personas trans hay algo más, conocido en toda la región: la puerta del empleo formal se cierra antes, y el trabajo sexual queda como una de las pocas fuentes de ingreso a mano. Eso no se lee en un gráfico de categorías, pero está detrás del 6,8% de la demanda y del 10,2% de la oferta.
Personas, no clics
Estos números miden búsquedas, no personas: cuentan lo que alguien abre en una pantalla, no lo que pasa después, y las etiquetas son las propias de nuestra plataforma, no fueron elegidas por quienes ejercen. Con eso claro, queda lo que ningún tablero registra. Detrás del 6,8% y del 30,1% hay gente cuyo día depende del acceso a la salud, de la seguridad en la calle y del estigma bastante más que de una curva de búsquedas.
Datos de comportamiento y audiencia: Skokka Colombia, dimensiones internas de categoría (demanda y oferta) y de ciudad navegada, 1 de abril a 26 de julio de 2026, sin muestreo. Comparación de crecimiento: trimestres de abril a junio de 2025 y de 2026, completos.
Referencias de contexto: Corte Constitucional de Colombia, Sentencia T-629 de 2010 (reconocimiento del trabajo sexual como relación laboral en términos neutros de género), corteconstitucional.gov.co/relatoria/2010/t-629-10.htm; Sentencia T-073 de 2017 (la prostitución no está penalizada y es actividad lícita reconocida por el Código de Policía), corteconstitucional.gov.co/relatoria/2017/t-073-17.htm.