Arica y Osorno no solo están en extremos opuestos de Chile: también muestran preferencias casi inversas. En Arica, por cada búsqueda de un escort masculino hay más de tres dirigidas a una trabajadora trans; en Osorno, los hombres pasan por delante. La diferencia se repite a lo largo del país y se acentúa hacia el sur.
Arica y Osorno están en extremos opuestos del país, y las búsquedas en Skokka también las sitúan en puntas contrarias. En la ciudad nortina, por cada 100 visitas a perfiles de trabajadoras trans hay solo 30 a escorts hombres. En Osorno ocurre lo contrario: los perfiles masculinos reciben 121 búsquedas por cada 100 de la categoría trans.
El contraste no es una rareza local. Al recorrer Chile región por región, los escorts masculinos ganan terreno de manera sostenida: en Santiago todavía son un nicho, en el Maule comienzan a acercarse a la categoría trans y, en Los Lagos, pasan por delante. Más al sur, en Punta Arenas, casi una de cada cinco búsquedas corresponde a un hombre.
El patrón cuestiona una imagen todavía muy extendida del trabajo sexual en Chile, aquella en la que solo aparecen mujeres. Al menos desde el lado de la demanda, esa mirada resulta insuficiente para entender lo que ocurre en el sur.
De Arica a Puerto Montt la balanza se invierte
Skokka registra la ciudad y la categoría que se consultan dentro del sitio. Entre junio de 2025 y septiembre de 2026, se contabilizaron más de 73 millones de visitas en todo Chile. Cerca de ocho de cada diez se dirigieron a perfiles de escorts mujeres; después aparecen las trabajadoras trans, con un 9,1%, y los escorts masculinos, con un 5%. El resto se reparte entre encuentros y masajes. En el total nacional, esto equivale a 55 búsquedas de hombres por cada 100 de trabajadoras trans.
La media, sin embargo, oculta una división territorial muy clara. En el norte y el centro, la demanda trans mantiene una ventaja amplia sobre la masculina: la relación es de 30 búsquedas de hombres por cada 100 trans en Arica, 35 en Atacama, 38 en Valparaíso y 48 en la Región Metropolitana. Desde O’Higgins hacia el sur, la distancia comienza a acortarse de forma casi continua: 66 en O’Higgins, 76 en el Maule, 86 en La Araucanía, 91 en el Biobío, 95 en Los Ríos y 107 en Los Lagos, la primera región donde los hombres pasan por delante.

No hay un salto repentino, sino una progresión. Además, los dos lados de la balanza se mueven al mismo tiempo: la categoría trans pierde peso hacia el sur, desde el 12,3% de Atacama hasta el 5,3% de Los Ríos, mientras la masculina gana presencia. En el Biobío alcanza el 8,1%, casi el doble que en la Región Metropolitana, donde representa el 4,2%. Entre las grandes ciudades, Concepción registra la proporción más alta, con cerca de un 10% de las búsquedas.
El mismo recorrido aparece al mirar las ciudades por separado. Santiago Centro registra 60 búsquedas de escorts hombres por cada 100 trans y Viña del Mar, 65. La proporción sube a 85 en Talca, 87 en Temuco y 97 en Concepción, hasta llegar al empate exacto de Puerto Montt. Ninguna gran ciudad del norte supera las 63 de La Serena.
Tampoco parece un fenómeno pasajero. Al dividir los dieciséis meses analizados en dos periodos, la misma progresión territorial aparece en ambos. No depende, por tanto, de una temporada concreta ni de un mes excepcional.
En el sur los hombres disputan el segundo lugar
La diferencia se vuelve más visible al agrupar el país por zonas. Desde Ñuble hasta Magallanes, el 7,2% de las búsquedas corresponde a escorts masculinos. En el norte y el centro, la proporción baja al 4,6%, mientras que en la Región Metropolitana se queda en el 4,2%.

Una distancia de 2,6 puntos porcentuales puede parecer modesta, pero adquiere otro peso en un mercado donde ocho de cada diez búsquedas siguen concentradas en mujeres. En el sur, los escorts hombres dejan de ocupar un margen casi invisible y comienzan a competir por el segundo lugar, algo que en Santiago todavía está lejos de ocurrir.
Los Ríos muestra bien los matices de este cambio. En Valdivia hay 97 búsquedas de escorts masculinos por cada 100 de trabajadoras trans, prácticamente un empate. Eso no convierte a la región, por sí sola, en un territorio «más diverso». De hecho, el 86% de las búsquedas se concentra en escorts mujeres, una de las proporciones más altas de Chile, y los masajes apenas representan el 0,9%, frente al 2,5% nacional. El equilibrio entre hombres y trabajadoras trans no se produce porque la demanda masculina se dispare, sino porque la trans tiene menos peso y la masculina se mantiene. En otras palabras, el primer lugar apenas cambia; lo que se redefine es quién viene después.
Las cifras tampoco permiten saber quién realiza cada búsqueda. Entre los clientes de un escort hombre puede haber hombres, mujeres y parejas, y los datos no distinguen unos de otros. Lo que sí permiten observar es el objeto de ese interés: en el sur, buscar a un escort masculino ya no es una conducta excepcional.
Punta Arenas acentúa la tendencia
En el extremo austral, el patrón se intensifica. En Punta Arenas, los escorts hombres concentran el 18,3% de las búsquedas y alcanzan una relación de 256 por cada 100 visitas a perfiles trans. En Castro, Chiloé, la cifra es de 216. Ambas ciudades tienen un volumen menor que las grandes plazas del país, por lo que conviene leerlas como señales de una tendencia y no como un récord definitivo. Aun así, apuntan en la misma dirección que el resto del sur, solo que con más fuerza.
Los escorts hombres dentro del mercado chileno
En Chile, el ejercicio del comercio sexual entre personas adultas no constituye un delito. El artículo 41 del Código Sanitario se refiere a «las personas que se dedican al comercio sexual» y prohíbe que se agrupen en «prostíbulos cerrados o casas de tolerancia». La norma no habla exclusivamente de mujeres, sino de personas, dentro de un marco que favorece el trabajo por cuenta propia. Ese contexto encaja con el avance de internet como espacio para publicar perfiles y establecer contacto sin depender de un local.
La conversación pública, en cambio, suele ser mucho más estrecha. Tanto en los controles de salud como en el debate sobre la regulación, el trabajo sexual casi siempre se representa con rostro de mujer. Los datos del sur recuerdan que también hay hombres que viven de este oficio y enfrentan problemas de seguridad, estigma y falta de reconocimiento, pero con mucha menos visibilidad. Si en una ciudad como Osorno se busca a un escort masculino más que a una trabajadora trans, dejarlos fuera ya no parece razonable para quien quiera discutir el tema con seriedad.
Qué cuentan estas cifras y qué no
Los datos reflejan búsquedas dentro de Skokka, no la cantidad de escorts que trabajan en cada región. Aun con esa cautela, el patrón se mantiene durante los dieciséis meses analizados: de Ñuble hacia el sur, una de cada catorce búsquedas corresponde a un hombre y, en Los Lagos, ya superan a las dirigidas a trabajadoras trans. La demanda de servicios masculinos no se distribuye por igual en Chile y gana peso a medida que se avanza hacia el sur.